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Artículo incluido en la edición Volumen VII :: No.2 :: 2011

WORKAHOLIC


El uso coloquial acostumbra nombrar a una persona que ingiere alcohol en forma excesiva –de acuerdo a ciertos criterios científicos y socialescomo un alcohólico, en cambio, resulta un tanto descabellado (y un tanto desafinado) calificar a una persona que trabaja en forma excesiva: “trabajólico”. En el primer caso (tomado sólo a modo de ejemplo), a la raíz de la palabra, alcohol, se agrega el sufijo – ico (de la terminación latina icus, cuyo significado denota la referencia a la raíz) formando un adjetivo derivado, alcohólico; luego este adjetivo puede sustantivarse a través del llamado un enfático; en este caso un alcohólico. La palabra trabajo, sin embargo, no presenta en castellano posibilidades similares de adjetivación. Por lo tanto, se retiene como válida la expresión inglesa workaholic dentro de este glosario en el sitio de la letra W, según sugiere la RAE, respecto de la utilización de voces de procedencia extranjera.

Profundizando en el significado del concepto, la consulta en la Enciclopedia Británica (se trata de un vocablo inglés) nos anoticia que se trata de: a) un trabajador compulsivo, b) un adjetivo: workaholic, c) un sustantivo: workaholism y d) una fecha: 1968.

Si se correlaciona su frecuencia de uso en determinados circuitos y prácticas sociales y el nivel de información general aportado, la escasez parece ser el rasgo predominante. Y esto pareciera resultar más evidente cuando, en la misma enciclopedia, se compara dicho concepto con otros que, a priori, navegan en aguas similares como ser los de: burn-out, mobbing o stress.

En primera instancia, tanto el carácter compulsivo de la acción (de allí la fácil asociación semántica entre el sujeto workaholic con el sujeto alcoholic), como la referencia bibliográfica, que la literatura señala como fundante, intitulada: Confessions of a workaholic: The facts about work adiction (Oates, W. 1971) sugieren el carácter psicopatológico del problema más bien asociado a las características individuales de las personas, las confesiones de un profesor de religión en este caso, que a las complejas relaciones que se entretejen entre los individuos con las nuevas modalidades de organización del trabajo las que, muchas veces, producen consecuencias seriamente negativas sobre la salud y la seguridad de las primeras.

Pero también, y siempre dentro de un enfoque comportamental, algunos autores sugieren que existiría una faceta positiva en el workaholism y que serían los “Happy Workaholics”. Este atributo psicológico parecería estar más bien reservado a quienes ocupan posiciones de liderazgo gerencial, y les permite incentivar -sabiendo que esto agrega valor a sus empresasa sus subalternos a distribuir sus compromisos y sus recursos en forma más equilibrada entre el trabajo y otras dimensiones de la vida: la familia, la comunidad. persiguiendo el bienestar físico, psicológico y espiritual.

Otros trabajos intentan equiparar el fenómeno a lo que en Japón se denominó como “Karoshi” o muerte por “exceso de trabajo” aunque, paradójicamente, hacen “l ́impasse” del significado del trabajo en ese contexto y de la práctica social que de él se desprende.

Además, y ya en una lógica de “despsicologizar” el problema, el Karoshi es reconocido en Japón como enfermedad de origen laboral por la jurisprudencia, fenómeno que ciertamente ha influenciado en la modificación de la Ley de Salud y Seguridad Industrial de ese país, con el fin de garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores en el lugar de trabajo.

Esta fuerte impronta individual en la que se ancla el concepto workaholic pareciera tener su correlato en el orden metodológico. En efecto, los instrumentos de análisis se limitan en forma casi excluyente a la evaluación, mediante cuestionarios auto administrados, de los rasgos psicológicos individuales generando una serie de categorías en las cuales anclar a las personalidades más o menos “workaholics”.

Inversamente, herramientas destinadas a indagar los aspectos organizacionales y sociales que podrían estar involucrados en este tipo de problema son mucho menos mencionadas y los estudios científicos, cuanto menos, escasos.

En síntesis, el concepto de workaholic no parece haber evolucionado de la misma forma en que lo han hecho otros, como el de estrés, mediante la incorporación del concepto de factores de riesgos psicosociales. Esto recuerda la necesidad de enriquecer los modelos cuando de lo que se trata es de comprender las interacciones entre las personas y los contextos en los cuales éstas tienen lugar, y sus consecuencias sobre la salud y el bienestar de las mismas.


Mario Poy