Diccionario

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Artículo incluido en la edición Volumen V :: No.1 :: 2009

METIS


Metis, término de origen griego, cuyo significado, apuntado por BAILLY en su gran Diccionario de Griego, es «astucia, artificio».La rehabilitación del término y su movilización hacia el campo de la psicología del trabajo y, particularmente, hacia la ergonomía, se debe a un proceso de resemantización realizada por algunos filósofos y ergónomos, de los cuales se destacan respectivamente VERNANT y DEJOURS, que han contribuido para fijarle, diversificándolas, algunas funciones semánticas que se revelaron indispensables para pensar las nuevas relaciones entre el trabajo y la organización.En la línea de las investigaciones que han puesto en causa el taylorismo, fue asumiendo destaque el principio de que el ejercicio del trabajo no se limita a ser la aplicación de competencias previamente adquiridas o previamente codificadas, lo que implica admitir, cuanto a la concepción y formas de organización de la actividad laboral, la distinción crucial entre el trabajo prescrito y el trabajo real. El reconocimiento de esta distinción no transcurre de la identificación de cualquier insuficiencia teórico-metodológica o técnico-científica imputable a los estudios que rigen el complexo de las condiciones científicas de la formación para el trabajo, pero de la radical asunción del principio de que el desempeño en el trabajo presupone el envolvimiento subjetivo del sujeto humano a través de aquello que, después de Aristóteles, se ha ido designando por «inteligencia práctica». La especificidad de esta «inteligencia práctica» está íntimamente ligada al cuerpo, por lo que el desarrollo de la actividad pasa, necesariamente, por una temporalidad perceptiva en acto substancialmente diferente del raciocinio lógico que implica una anterioridad abstracta. Significa esto que el ejercicio del trabajo está sometido a un régimen intuitivo complejo asiente en gran parte en las disposiciones corporales y disponibilidades psicosomáticas, así como en la experiencia inmediata y en las rutinas ágiles que preceden el saber propiamente dicho.Es en este contexto que tiene lugar el recurso al concepto de metis.Con él se pretende, justo caracterizar aquella forma de actividad humana, simultáneamente de vivencia y de experiencia, sinóptica y sagaz, como es típico de la inteligencia práctica cuando ejercida en el marco de un cuerpo sano, anímicamente empeñado. Las nociones de perspicacia, astucia y agudeza de espíritu, naturalmente asociadas a modos de acción donde el biopsíquico se conjuga hábilmente con la articulación medios/ fines, traducen fielmente esta idea de metis. No es, así, al acaso que el desarrollo de este concepto en el interior de la psicología del trabajo, viene siendo atravesado por preocupaciones de orden ética y terapéutica, designadamente cuando las condiciones de trabajo son generadoras de malestar físico y psicológico que ponen en causa el espontáneo ejercicio de metis. Como ha sido puesto en evidencia por la psicopatología del trabajo, ese ejercicio es fundamental en la realización del proyecto de la identidad personal y social, una vez que pasa por ahí toda la energía que soporta el flujo de la inversión personal en busca del reconocimiento identitario. Efectivamente, en la perspectiva de la preservación del equilibrio psicosomático, más que la retribución material asegurando la supervivencia de los trabajadores, cuenta la contribución simbólica del trabajo correspondiendo a la «obra» de si, en cuanto efecto social deseado, lo que está en la base del trabajo como inversión de si en la construcción de la misma identidad. Como ya decía Hegel, el trabajo «forma» en el sentido de que humaniza y subjetiviza lo que, sin él, es pura naturaleza/objeto.Esa contribución, sin embargo, se hace problemática cuando no estén garantizadas las condiciones de ejercicio de la creatividad personal, de la iniciativa y de la concepción/invención en los espacios de trabajo en consecuencia de déficits de organización o de degradación de las condiciones en las que él se realiza. Es en este contexto que tiene lugar la negación del derecho a la contribución personal en el campo del trabajo lo que implica la posibilidad de emergencia de los bien conocidos fenómenos de la frustración, del sufrimiento y de la «consciencia infeliz» cuya expresión puede revestir múltiples formas de creatividad negativa, como estrategias compensatorias, que van desde la adopción de formas de exceso de celo, al devaneo y al refinamiento de las rutinas o alcanzar formas más drásticas de recorte claramente patológico.


Manuel Matos